Los primeros neumáticos Run Flat se introdujeron a principios de los años 80 con el objetivo de que los conductores discapacitados pudieran seguir avanzando con su vehículo incluso después de sufrir una pérdida completa de aire. El Porsche 959 fue el primer vehículo fabricado en cadena que se equipó con los neumáticos Run Flat, lo que hacía que estos neumáticos fueran el equipamiento estándar en 1987. En estas primeras fases, estos neumáticos no podían ofrecer una conducción tan suave y cómoda como la de los neumáticos convencionales.
Al tratar de solucionar este problema, Bridgestone desarrolló una segunda generación de los neumáticos Run Flat en 2005, que ofrecía una comodidad mejorada. Además, en 2009, Bridgestone introdujo nueva tecnología en la tercera generación de neumáticos Run Flat, que ofrece casi la misma comodidad que los neumáticos convencionales.
En el pasado, los neumáticos Run Flat se han enfrentado al reto de cómo minimizar el calor generado a causa de la deformación de la goma.
Gracias a la adopción de la tecnología “NanoPro-Tech”, hemos creado una nueva goma reforzada en los flancos que reduce la fricción entre las moléculas de carbono y, de este modo, disminuye la generación de calor. En comparación con la goma reforzada en los flancos de la segunda generación, la nueva goma puede reducir la generación de calor a la mitad si se circula con neumáticos que hayan sufrido una pérdida de aire.

La lámina es un material estructural clave en un neumático. Bridgestone ha sido pionero en el uso de un nuevo material de lámina que reduce su tamaño cuando se aplica calor, lo que ayuda a que el neumático sea más resistente a la deformación con presiones de aire inferiores. Esto, a su vez, reduce la velocidad a la que aumenta el calor.
Al tener una protuberancia (Cooling Fin - alerón de refrigeración) en los flancos del neumático, se acelera el movimiento del aire entorno a los flancos del neumático cuando la rueda gira. Esto ofrece un efecto de refrigeración en el área de superficie del neumático.